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martes, 5 de febrero de 2019

Mis 12 lecturas preferidas de 2018.

Andrey Remnev

12. El queso y los Gusanos de  Carlo Ginzburg (Editorial Océano de México)
11. Las tumbas de Saint-Denis de Alejandro Dumas (Valdemar)
10. Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki (Valdemar)
9. El gran dios Pan de Arthur Machen (Valdemar)
8. Los elixires del diablo de E.T.A. Hoffmann (Olañeta Editor)
7. Frankenstein de Mary Shelley (Cátedra)
6. Los hermanos Karamázov de Fiódor Dostoievski (Debolsillo)
5. Melmoth el Errabundo de Charles R. Maturin (Valdemar)
4. Pan de Knut Hamsun (Aguilar)
3. Pálido Fuego de Vladimir Nabokov (Anagrama)
2. El monje de Matthew G. Lewis (Valdemar)
1. El Maestro y Margarita de Mijáil Bulgákov (Editorial Alianza)



Es gracioso. Hasta ahora, los "peores" años de mi corta vida han sido el 2016 y el 2017. Años terribles, tontamente horribles. 
Como siempre, gracias a los visualizadores de mi pequeño y triste blog. Y una disculpa con respecto a la inactividad presente en mi blog. La vida se cruza en tu camino, te complica las cosas. Comparo mis 44 posts del año pasado, posts que además cuentan con un gran trabajo detrás, con mis 23 posts de este año. Casi la mitad. Y casi todos reseñas literarias. ¿Qué me ha pasado?
No puedo prometeros que este año me tendrán más aquí, me tendré más aquí, pero me esforzaré en encontrarle un huequito en mi tiempo a Lunas y Nínfulas. Gracias, 2018, un mes y cinco días después.

domingo, 20 de mayo de 2018

Cabezas degolladas que hablan, vampiros, un gato negro, y otras diversas pesadillas: una pequeña reseña de "Las tumbas de Saint-Denis", firmado al nombre de Alexandre Dumas.

Compilación sobre magia editada por Albert Allis Hopkins

Creo todos conoceréis, al menos en lo recóndito de vuestra memoria, tal vez en una manifestación de criptomnesia, a Alexandre Dumas. Esto lo deduzco por ser el autor de diversos grandes clásicos, como vendrían siendo Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo. Pues, Dumas ofreció a sus lectores contemporáneos de su época, a nosotros, simples mortales del presente siglo XXI, y a lectores del porvenir, una grandísima cantidad de escritos, una amplia gama de títulos de diversos géneros literarios para todo lector, para todo gusto o apetencia. Aunque, desafortunadamente, y como muchos sabréis, la firma de Alexandre Dumas era más una empresa que un escritor como tal. En breve diré a qué me refiero, que quiero introducir el libro y no tanto a su autor. Las tumbas de Saint-Denis y otros relatos de terror, título publicado en la lengua hispana por Valdemar (¡alabado sea Valdemar!), es una novela estructurada alrededor del acaecimiento de un crimen en Fontenay-Aux-Roses. Si se considera dicha estructura, en realidad el libro, a pesar de estar conformado con un conjunto de narraciones independientes, no es en lo absoluto una colección de relatos como tal. Su primera edición data 1849 y su título en español fue Fontenay de las Rosas. Válgame, me he enredado muchísimo y me siento una pedante de pacotilla. Perdonadme, soy maja en persona; nada repipis. Bueno, vamos allá.
Alexandro (sí, sí, bueno, Alexandre) Dumas o "El negro de los negros"
Yo soy feliz con cualquier clase de chisme que revolotee, insidioso, alrededor de autores, artistas en sí, de cualquier siglo, de los que yo sea seguidora (creo ésto último es un poco obvio). Antes de leerme este libro, diversas veces me detuve ante el vago recuerdo que mi memoria sepultó desde que era pequeña: había escuchado a mi mamá y a mi abuelita hablar sobre Dumas negativamente, a pesar de ambas ser seguidoras de su obra. No recordaba en lo absoluto qué era lo que decían, sólo que no era algo muy positivo. Me leí el libro, y luego platiqué con mi mamá sobre Dumas, lo que me desempolvó el porqué esta sensación de aversión a Dumas desde pequeña: Dumas hacía uso de escritores fantasma. Alejandro Dumas nació en Villers-Cotterêts, Francia, el 24 de julio de 1802. Como ya mencioné, Dumas fue el "escritor" de una que otra obra prolífica y exitosa, lo cual le llevó a transcender como un autor indispensable. Hijo de un militar francés y de una esclava negra de la isla de Santo Domingo, Dumas era, obviamente, mulato; su raza y el empleo de "negros" en su obra le llevó a ser nombrado El negro de los negros. Dumas vivió 68 años, en los cuales escribió aproximadamente 300 obras, lo cual nos arroja a una medida de más de cuatro libros escritos por año, sin olvidar que dichos textos vinieron al mundo bajo la tinta de una pluma de ave. Además, sus obras cuentan con una gran densidad de páginas. Ésto nos presenta una hazaña notoriamente difícil, cabe decir casi imposible. Lo más curioso de todo, es que el asunto del empleo de negros no era en lo absoluto secreto u oculto en la época.
El asesinato que lleva a los testigos de éste a reunirse alrededor de una mesa, a contar peripecias terroríficas presenciadas por ellos.
Perteneciente a la colección que Dumas tituló Los mil y un fantasmas, este libro como el resto que compone la colección, está narrado por el mismísimo Dumas, quien hace de personaje en la trama. Dumas resulta tener la extraña suerte de presenciar de principio a fin un acontecimiento escalofriante: un residente del lugar busca a las autoridades, entregándose ante ellos mientras exclama que ha degollado a su mujer. Jean-Pierre Ledru, el alcalde, y los gendarmes, se extrañan recelosos ante las acusaciones del señor contra sí mismo, ya que conocían perfectamente al individuo, así que deciden acudir inmediatamente a donde se encuentra el cadáver, para así proceder a la detención. Los gendarmes, el alcalde, el asesino y uno que otro afortunado metiche (entre ellos, Dumas) entran al hogar del infeliz, y éste les sorprende rogándoles que le dejen afuera, que no quiere acompañarles, puesto la cabeza de su mujer, separada del cuerpo, la ha hablado. Después de intentar encontrar una explicación ante la inquietante acusación del asesino, ¿una cabeza que habla?, el alcalde Ledru le ofrece a quienes se encuentran con él asistiendo el curioso asesinato, una cena, dejando inconclusa la historia del asesino y su esposa degollada. A partir de si una cabeza, separada del resto de su cuerpo, puede o no lograr hablar, comienza el primer relato, referido por el mismísimo alcalde Ledru: "La bofetada de Carlota Gray". En éste se nos cuenta sobre Ledru, su visita a un verdugo en la cárcel y como éste le platica sobre la teoría de que las cabezas podían seguir parpadeando, rechinando y produciendo sonidos hasta cinco minutos después de haberles sido arrebatado el tronco. Posteriormente su plática con el verdugo, Ledru conoce a una tal Solange, así desarrollando la más dulce y trágica historia del resto del libro.
Cuando el alcalde finaliza su historia, le suceden otros diversos relatos, narrados por los demás comensales. Éstos no los mencionaré, ya que el chiste de este libro es que lo lean ustedes mismos. Sólo quisiera destacar dos relatos: mi favorito y el que menos me gustó.
Mi relato preferido se titula "El gato negro, el ujier y el esqueleto", el cual es narrado por el doctor presente en la cena de Ledru. Nos cuenta sobre una experiencia sobrenatural que le fue referida por un médico que acompañó a Walter Scott durante un viaje a Francia. El embrollo con el relato que nos presenta el doctor es uno de los que más me atrae: la incógnita entre si algo es mera sugestión o realidad. Resulta que el colega escocés le contó que tuvo la oportunidad de tener de paciente a un juez, el cual padecía de una maldición; fue maldecido por un bandido al que envió al patíbulo. El desdichado juez, todas las tardes a las seis en punto, se veía asediado por un gato negro. Sólo el podía verlo. Ni su criado, ni su esposa podían, tomándole por loco. Después de un mes de las visitas del gato, le sigue una clase de ujier, para luego a éste un esqueleto. El doctor escocés intenta ayudarle, para luego darle final al relato. ¿Porqué fue mi preferido? La historia me pareció fascinante, me encantó. Pero, me creó una imagen en especial: el esqueleto sentado en un sillón situado en la esquina de la habitación del juez, apacible, vigilando al desdichado maldito, sus brazos descansado en los brazuelos, junto a una ventana vestida con cortina. Una imagen sutilmente inquietante.
Y, el relato que menos me gustó resultó ser el último. Narrado por la joven palidísima, Hedwige, única mujer que asiste a la cena de Ledru. No me quiero detener a hablaros de un relato que no me causó mucho entusiasmo. Es un buen relato, pero, comparándolo con el resto, resulta bastante débil.
En conclusión, el libro me gustó muchísimo. Me lo leí en un día, cosa que no suelo hacer con ninguna clase de libro. Pero es que no podía darle descanso, no podía. Su edición es un formato compacto, como ya os he dicho, publicada por Valdemar. Ay, y la portada es tan cuqui. La podéis conseguir a buen precio en diversas plataformas. Os lo recomiendo grandemente.

lunes, 23 de abril de 2018

Sobre el trágico romance que fue narrado por un monje que violó sus votos, y otras historias: una reseña de "Melmoth el Errabundo" de Charles Robert Maturin

Frank C. Papé

De acuerdo a diversos resúmenes, Melmoth el Errabundo es el fin de la época gótica, -en la literatura aglosajona, para aclarar-; esta obra fue escrita hace 198 años. Como cabe de esperar, esta novela fue terriblemente satanizada cuando fue publicada; Maturin padeció la molestia de enfrentarse a la iglesia, a diversas mentes obtusas, y a un excesivo puritanismo, tedioso. Si os compráis la edición publicada por Valdemar, de su colección "El club Diógenes", veréis que Melmoth está prologado por el genio de Francisco Torres Oliver. Torres Oliver se encarga de hacer una introducción biográfica del autor; nos narra la vida antes y después de la publicación de Melmoth el errabundo, así como las peripecias de Maturin relacionadas a sus dramas y el llevarlos a escena. Vamos, que está muy completo el prólogo (pero qué comentario más gregario). Una obra que cuenta con una estructura muy peculiar, tipo cajas chinas, además de un personaje omnipresente, espeluznante e inolvidable, fue lo que nos brindó el predicador Charles Maturin.

"Leed Melmoth. El autor evidentemente está loco.
Pero es la locura del genio."
(The Gentleman's Magazine, 1846)

El reverendo Charles Robert Maturin.
Nacido el 25 de septiembre del año 1782 en Dublín, Irlanda, Maturin fue un predicador prostetante anglo-irlandés, escritor de novela gótica y dramaturgo. Sus primeras tres obras, las cuales sufrieron de un fracaso absoluto, fueron publicadas bajo el seudónimo de Dennis Jasper Murphy. Sin embargo, estas tres obras captaron la atención de sir Walter Scott, quien luego recomendaría el trabajo de Maturin a Lord Byron, para después juntos lograr que Maturin presenciase algunos de sus dramas representados. En 1820 fue cuando Maturin obtuvo mayor reconocimiento, gracias a la publicación de Melmoth el Errabundo, a pesar de ya ser un poco aclamado por su drama Bertram; inclusive, en la primera edición de Melmoth, no figuraba su nombre en la portada, sólo estaba escrito: "By the author of «Bertram», &c." De los cinco relatos que componen Melmoth el errabundo, es el de "La familia de Guzmán" el más autobiográfico,donde se adivina un estrecho vínculo entre los personajes ficticios y la realidad de Maturin y su familia. Después de que se publicase Melmoth, el pobre Maturin se vio acarreado por múltiples problemas gracias a lo polémico de su obra; se fue recluyendo cada vez más en sí mismo, por lo cual se desconoce qué fue de él, hasta que murió en 1824, en Dublín.  He aquí un dato curioso, el cual es ya muy conocido, pero vale la pena mencionar: se da la extraña casualidad de que Maturin contrajo matrimonio con Henrietta Kingsbury, hija de Sarah Kingsbury, que fue madre de Jane Wilde, quien fue madre a su vez de Oscar Wilde. Inclusive, Oscar Wilde, en un proceso judicial al que fue sometido a finales del siglo XIX, fue "Sebastián Melmoth".

"¡Cómo nos gusta castigar a los que la Iglesia denomina enemigos de Dios, conscientes de que, aunque nuestra animosidad contra Él es infinitamente mayor, nos volveremos aceptables a sus ojos atormentando a quienes quizá sean menos culpables, pero están en nuestro poder! Te odio, no porque tenga un motivo natural o social para odiarte, sino porque el agotar mi resentimiento en ti puede hacer que disminuya el de la deidad hacia mí. Si yo persigo y atormento a los enemigos de Dios, ¿no puedo llegar a ser amigo de Dios?"

Melmoth el Errabundo: sobre Alonso de Moncada, Immalee, y otros diversos personajes.
Aviso a quien sea que esté leyendo este post: contendrá un poquitín de spoilers, ya que platicaré sobre las diferentes historias que componen este libro; a pesar de no dar muchos detalles, arruinaría la trama, tal vez, a personas que quieren ir a ciegas con este libro, -cosa que a mí me encanta hacer-.
La historia inicia con el jovensísimo John Melmoth, familiar del errabundo, quien, tras el fallecimiento de su tío, se vuelve poseedor de sus bienes. John Melmoth, tras un par de extraños eventos de apariencia sobrenatural, termina conociendo a Alonso de Moncada, mi personaje preferido de la obra, un excéntrico español, quien, al escuchar el nombre de Melmoth, decide contarle al joven Melmoth las crónicas que sufrió en su vida, crónicas donde estuvo envuelto el Errabundo: La historia de Alonso de Moncada se desenvuelve desde que éste era pequeño; proveniente de una familia reconocida e influyente, Alonso es forzado a ejercer la "profesión" de monje. Éste, hace todo lo que está en sus manos para zafarse de tal decisión, impartida por sus padres, y solapada por el abad del monasterio donde comienza a vivir la vida monástica. En lo personal, la visión que Moncada tiene del catolicismo, la hipocresía demostrada entre quienes trabajan como clérigos, y en sí, la religión en su conjunto, me pareció interesantísima; demuestra una pasión intrépida en sus resoluciones, mantiene su posición y perspectiva, ante toda eventualidad, intacta. Después de las mil peripecias que sufre, termina en manos del judío Adojinah, quien le tiende un manuscrito donde, según, conocerá un episodio de la vida de Melmoth el Errabundo, con quien Moncada tuvo un terrible encuentro anterior a su confinamiento con Adojinah. Y de ahí parte la historia de la joven Immalee. Abandonada en las garras de la naturaleza, en la India, Immalee es una joven que desconoce la civilización, desconoce la religión, el mal y el pecado. De súbdito, un desconocido comienza a recurrir la isla, dándole conocimientos atroces a Immalee. Le habla de religión, de conflictos clasistas, de odio, de violencia, de actos machistas, entre otras diversas cosas que, a los ojos de Immalee, se les denominaría de atroces. Después de extrañas eventualidades, Immalee termina viviendo en la civilización, con su familia que le había extraviado de pequeña. Se desarrollan otras dos historias, la historia de la familia Guzmán y el relato de los enamorados. Como es de esperar, Melmoth hace una sutil aparición en ambas historias. Y finalmente, cuando se concluye la historia de Immalee, regresamos a la historia del joven Melmoth, receptor del monje que violó sus votos, Moncada.

"La habitación estaba ahora vacía. E instó el monje al moribundo a que revelara los secretos de su conciencia. La respuesta fue la misma:
Lo haré cuando se marchen ésos.
¡Ésos!
Sí, ésos a quienes no podéis ver, ni conjurar... haced que se vayan y os revelaré la verdad.
Dímela ahora; aquí no hay nadie más que tú y yo.
Sí hay -contestó el moribundo.
No hay nadie a quien yo pueda ver dijo el monje mirando en torno suyo.
Pero en cambio, sí están los que yo veo replicó el desdichado moribundo-; y los que me ven a mí; porque me vigilan, esperando a que el último aliento salga de mi cuerpo. Los veo, los siento... están ahí, a mi derecha.
El monje se cambió de sitio.
Ahora están a la izquierda.
El monje se corrió otra vez.
Ahora están a la derecha.
El monje ordenó a los hijos y parientes del moribundo que entraran a la habitación y rodearan la cama. Obedecieron.
Ahora están por todas partes exclamó el hombre, y expiró."

Una historia estructurada de una manera maravillosa.
Supongo inspirada por "El judío errante" de Eugène Sue, así como por la famosa leyenda del mismo nombre (que, por mi fanatismo, tal vez haré una pequeña entrada sobre dicho personaje), el reverendo Maturin nos brindó un libro extranísimo, con una estructura al estilo de matryoshka: historia dentro de historia, dentro de historia, dentro de historia, lo cual, para un lector acostumbrado a una trama más lineal, puede parecer agobiante y confuso. Agobiante, no es; se lee de una manera ágil y rápida. Confuso, sí, a veces llega a serlo, ya que se olvida quién es el que está narrando el relato dentro de otros múltiples relatos. Como ya os he dicho, el personaje de Alonso de Moncada, y con él, su historia (que consta de casi las primeras 500 páginas), me pareció fascinante. En momentos cae en la redundancia, pero aún así me mantuve en vilo, queriendo leer más y más. Maturin crea un ambiente terrible, sofocante e inquietante. Se siente la presencia de Melmoth en cada una de las páginas, a pesar de que no se le haga mención o no esté presente en las diversas escenas. El problema, para mí, comenzó cuando apareció la insoportable de Immalee. El cursi cuentito de la India rompe totalmente la sensación de la omnipresencia de Melmoth. Maturin se encargó de crear a un personaje pesado, caprichoso y soporífero. Se esmeró demasiado en tratar de hacer a Immalee una niñata inocente y heroica: en cada página nos menciona cuan inocente es, nacida entre arbolitos y pajaritos; cuan inocente que es, cuan delicada; cuan amante es de la naturaleza; cuan pura es, como una niña pequeña... ¿ya dije que era inocente y pura? Bueno, pues os lo repito: Immalee era una niñita berrinchuda de la naturaleza, inocente y pura. Así como se nos repite una y otra vez que era una heroína, eh. Hasta el narrador nos la anuncia como "nuestra heroína", múltiples veces. Pero bueno, dejando a un lado dicha historia tediosa (que tiene sus momentillos interesantes, por supuesto), cuando Immalee se vuelve una civil nuevamente, la novela se torna interesantísima, otra vez. Los otros dos meta-relatos que se nos presentan posteriormente, a pesar de ser contados muy sin-tón-ni-són, fueron una aportación entretenida para el libro. El final, aunque no brindó respuesta a las mil preguntas que me hacía de este judío errante satánico, me dejó más que satisfecha. Vaya escalofrío que me dio. En conclusión: a pesar de haber tenido momentos que me parecieron vagos, innecesarios y un poco sosos, fue una gran novela. Además, le tengo especial cariño a mi libro, ya que fue el regalo de cumpleaños que me compró mi querido.
Ahora, sobre la edición publicada por Valdemar, tengo que mencionar algunas cosas. La traducción, el prólogo, e incluso la portada estuvieron a cargo de Francisco Torres Oliver, a quien considero un maestrazo. Pero me gustaría quejarme un poco de algunas cosillas. Primero, y algo que me pareció cómico para mí misma, la conjugación "haber habido", la cual se repite un par de veces a lo largo del libro, me causaba una sensación incómoda. Sé que sí se puede conjugar así, que es correcto, pero me parece algo extraño y curioso. Segundo: hay múltiples de citas grecolatinas, y ninguna contiene traducción. Cada capítulo contiene una cita a su inicio, y muchas de éstas en inglés antiguo y latín; bueno, ninguna de éstas contiene su traducción correspondiente. Ni se diga con las citas griegas, ya que éstas están escritas en alfabeto griego. Una lástima que no se hayan esmerado más en esta edición, podrían haber entregado un libro mucho más completo.

Melmoth, oh, Melmoth. ¡Vaya personaje que creó Maturin!

Fuentes:
Ambas citas sacadas de "Melmoth el errabundo" de Charles Robert Maturin, traducción de Francisco Torres Oliver, Editorial Valdemar, 2016.

martes, 20 de marzo de 2018

La caída a las tinieblas de un hombre supuestamente santísimo: una reseña de "El Monje" de Matthew George Lewis.

Cornelis van Haarlem

Un día en 1794 al joven de diecinueve años, Matthew Gregory Lewis, recién finalizados sus estudios y después de haber leído Los misterios de Udolfo, se le antojó escribir su propia novela de ficción, novela que escribió en tan sólo diez semanas. Nunca dejan de parecerme flipantes estos datos curiosillos sobre la creación de este libro. No recuerdo muy bien como, pero según yo, si mi memoria no me traiciona, al estar trabajando e investigando en mi post sobre el doppelgänger en la literatura, me topé con "Los elixires del diablo", obra escrita por E.T.A. Hoffmann en 1819. Y de ahí, entrando al maravilloso mundo que es Wikipedia, me llevó a encontrar El Monje; se supone Hoffmann escribió Los elixires del diablo, ante lo llamativo que le pareció el éxito de El Monje. Como soy completamente una derrochadora de dinero, y aproximadamente cada mes me hago una pequeña compra de libros por internet (normalmente desde la plataforma de El Péndulo), me conseguí, caprichosamente, tres libritos (ésto en el mes de noviembre del año pasado): Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian, editorial Edhasa; Los Elixires del Diablo de Hoffmann, en una edición preciosa y cuidadísima, publicada por Olañeta Editor; y El Monje, en una bellísima edición de tapa dura, publicada por Valdemar. La considero una compra caprichosa, ya que el único libro de precio accesible fue el de Vian; los otros dos fueron un poco más costosos.
Matthew Gregory Lewis.
Conocido también como Monk Lewis, Matthew nació en Londres el 9 de julio de 1775. Fue un escritor, dramaturgo y político británico. Dos de sus obras han sido traducidas al español, ambas editadas por Valdemar.; entre ellas, El Monje, obviamente, y Sospecha. Escribió su novela más aclamada, El Monje, en tan sólo diez semanas. Esta obra siendo de unas 400 páginas. Debido al escándalo provocado entre la gente de su época, Lewis se vio obligado a hacer una segunda edición del libro, censurando diversos pasajes que el proclamaba como puntos de gran importancia para su obra, pero al final publicando un producto igual de atroz. La segunda edición fue publicada en 1798. Después del fallecimiento de su padre, Matthew se hizo cargo de las posesiones de él en Jamaica, regresando posteriormente a Inglaterra. Ocasionalmente visitaba Suiza. En el verano de 1816, Lewis visitó a Mary Wollstonecraft Shelley y a Percy Bysshe Shelley, donde relataron cinco historias de fantasmas, las cuales Percy reunió en su "Diario en Ginebra", que se publicó póstumamente. Lewis viajó a Jamaica nuevamente, en 1818, y en el viaje de regreso a Europa contrajo la fiebre amarilla y murió. Su cuerpo fue enterrado en el mar.

"¡Pero no me engañáis, Ambrosio! No es la virtud lo que os impulsa a rechazar mi ofrecimiento: querrías aceptarlo, pero no os atrevéis. No es el crimen lo que os sujeta la mano, sino el castigo; no es el respeto a Dios lo que os contiene, ¡sino el terror a su venganza! Con gusto le ofenderíais en secreto, pero tembláis confesaros su adversario. ¡Vergüenza para el alma cobarde que carece de valor de ser firme en la amistad y franco en la enemistad!"

El Monje, la gran novela del gótico.
Esta bella novela nos cuenta tres historias, situadas en España; la del servidor de la iglesia, Ambrosio, monje que desde joven, hasta sus treinta años, de nunca haber abandonado sus aposentos, dedicándose ampliamente al Señor, al señor hijo, a la virgen y a sus estudios, comienza a dar sermones en la iglesia de Madrid. Éste conoce a Rosario, quien resulta ser la bellísima Matilde, escondida en un hábito de monje para poder estar cerca de su producto de admiración: Ambrosio. Otra historia, la del Marqués de las Cisternas, Raimundo, y sus hazañas para salvar a su amada Inés. Y, la última, sobre la pequeña encarnación de la inocencia y pureza, Antonia, sobre su madre Elvira, sobre el enamorado Lorenzo de Medina y finalmente, la aparición de Ambrosio en sus vidas. Todas las historias, se encuentran conectadas, enredadas, finalmente todos cruzándose en el camino del otro. Ambrosio, uno de mis antihéroes preferidos, después de descubrir la verdad sobre Rosario, comienza a volverse un maníaco sexual, un depravado, una persona que podría cometer el peor de los males con tal de obtener el objeto de su anhelo: Antonia. Rosario/Matilde es quien le seduce; resulta ser una satanista, una bruja que se las arregla a toda costa de alejar a Ambrosio del amor y misericordia de Dios, haciéndolo caer en manos del Santo Oficio y la Santa Inquisición. Mientras tanto, en el convento Santa Clara, Inés es sorprendida embarazada, y la abadesa al descubrir su crimen, decide tomar cartas en el asunto, secuestrando a Inés, mientras su amante, Raimundo de las Cisternas, va a su salvación; cruza bosques donde le intentan asesinar, se enfrenta a mujeres celosísimas de su amor a Inés, se encuentra con el Judío Errante, entre otras muchas aventuras con el único fin de hallar a su amada. Terror en dosis pequeñas, sutiles, pero se mantiene una tensión constante, psicológica. El Monje es una crítica a la iglesia de su siglo, a su hipocresía y a su doble moral.  La edición de Valdemar gótica cuenta con un prólogo escrito por el magnífico Francisco Torres Oliver (Dios de dioses), así como traducida por él.
Una de las mejores novelas que he leído.
Mi querido tenía ganas de leer algún título de terror. Fuimos a buscar El exorcista de William Peter Blatty a la biblioteca, pero no tuvimos éxito. Finalmente lo encontré en un sitio web, pero tardaría mucho en llegar, así que decidí proponerle leer alguno de los libritos de terror que tengo en mi hogar. Casi todos éstos no los he leído, a pesar de que estén en mi biblioteca personal (sí, sí, me avergüenzo de ello). Pues mi querido me pidió que le prestase El Monje. Lo leyó en no mucho tiempo. Vaya, vaya; resultó gustarle muchísimo, lo cual aumentó mis ganas de leer a Lewis y su Ambrosio. Cuando comencé a leerlo, no sabía por dónde iba a ir (no suelo leer las contraportadas; o no me fío mucho de ellas o terminan arruinándome la trama); ¡qué libro más bello! Como ya escribí, Ambrosio es de mis antihéroes preferidos, sino mi favorito. Al inicio la historia romántica de Raimundo e Ínes, me tomó desprevenida, ansiosa por continuar con el suspenso que comenzaba a florecer entre Ambrosio y Matilde, lo cual me hizo no disfrutar plenamente de este romance al inicio; poco a poco me fue fascinando, y caí enamorada, al fin, con la aparición del Judío Errante (y la razón de su aparición). Otra cosa realmente sorprendente es la manera de entrelazar las historias de Lewis; no te imaginas el cómo y el cuándo de éstos puntos de encuentro entre personaje y personaje. El descenso al infierno del pecador y víctima, Ambrosio, y su desafortunada ceguera ante la lujuria, su vanidad y su arrogancia, es algo que todos deben hacer de su disfrute como lectores. Un libro que me releeré cada grupo de años.

"¡Cómo! dijo. ¿No lograsteis averiguar quién era, ni tuvisteis sospecha alguna de su identidad?
Perdonadme —replicó el marqués. Cuando conté esta aventura a mi tío el duque-cardenal, me dijo que no tenía ninguna duda de que este hombre singular era el famoso personaje conocido universalmente como el judío errante. El hecho de que no se permitiese pasar más de catorce días en un mismo lugar, la cruz de fuego impresa en su frente, el efecto que dicha cruz producía en quien la contemplaba y muchas otras circunstancias, daban a esta suposición visos de verosimilitud. El cardenal está plenamente convencido de ello; por mi parte, me inclino a optar la única solución que parece haber de este enigma. Y vuelvo al hilo del relato, de que me he desviado."

Sobre "El Nuevo Monje" o una pequeña curiosidad extra.
El mismo año que Lewis publicó la segunda edición de El Monje, apareció, ante el gran éxito de la obra de Lewis, una "secuela". Usualmente en esas épocas no era algo inusual que se escribiesen secuelas de autores anónimos. La gran mayoría de estas secuelas eran parodias bastante elaboradas; los autores las escribían aprovechándose de la polémica o fama de la novela parodiada, todo esto por medio de la sátira. Parodiaban los personajes y los dramas, ridiculizando al libro original como propósito. El Nuevo Monje fue escrito por un tal R.S., Esq, prácticamente un anónimo; de él poco se sabe. R.S., al intentar desprestigiar a Lewis con su Monje, la ficción que terminó ilustrando resultó ser terriblemente más grotesca que la que estaba parodiando. El "Ambrosio" de El Nuevo Monje se llama Joshua Pentateuch, quien es un ministro metodista de la ciudad de Londres. Igualmente que Ambrosio, Joshua es reconocido públicamente por su santidad y piedad. Joshua, a pesar de su facha de perfección, está dispuesto a firmar un pacto con el demonio, más no por el amor hacia una dama, sino para conseguir riquezas, poder y... ¡una jugosa pierna de cordero! La historia de R.S. desciende a niveles más macabros que los del relato de Matthew Lewis. El Nuevo Monje fue retirado rápidamente de circulación, sobreviviendo, durante casi doscientos años, en una docena de copias en terrible estado. Esta historia fue rescatada por Elizabeth Andrews quien publicó una excelente edición con múltiples notas valiosísimas para comprender los niveles de obscenidad que El Nuevo Monje abraza. El Nuevo Monje aún no tiene la suerte de haber sido traducido al español, pero podéis encontrar la edición de Andrews aquí.


¡Vaya monje Ambrosio!

Fuentes:
Beringheli, Sebastián, 2016, «El nuevo monje»: secuela de la novela gótica de Matthew Lewis, «El Monje», http://elespejogotico.blogspot.mx/2016/02/el-nuevo-monje-secuela-de-la-novela.html
Ambas citas sacadas de "El Monje" de Matthew Gregory Lewis, traducción de Francisco Torres Oliver, Editorial Valdemar, 2013.